FIDELIDAD Y OBEDIENCIA SÓLO A DIOS


"Dijo Jehová a Samuel: ¿Hasta cuándo llorarás a Saúl, habiéndolo yo desechado para que no reine sobre Israel? Llena tu cuerno de aceite, y ven, te enviaré a Isaí de Belén, porque de sus hijos me he provisto de rey. Y dijo Samuel: ¿Cómo iré? Si Saúl lo supiera, me mataría. Jehová respondió: Toma contigo una becerra de la vacada, y di: A ofrecer sacrificio a Jehová he venido." (1 Samuel 16:1-2, RV 60)
Saúl fue el primer rey de Israel y tuvo la gran oportunidad de pasar a la historia como un gran líder de su pueblo, pero no fue así. Aunque llegó al trono entre cánticos de alegría del pueblo hebreo, la soberbia y prepotencia con que se aferró al poder lo convirtieron en un verdadero monstruo que, aún diciendo actuar en nombre de Dios, llegó a perseguir con violencia a los sacerdotes y profetas que no se le sometieron. Samuel fue un profeta y juez israelita que tuvo la misión histórica de ungir a Saúl como rey y, desde entonces, cultivó hacia él una devoción admirable de lealtad, de fidelidad y una amistad que quizá era alimentada por los primeros actos heroicos del gobernante. Pero uno no vive del pasado, Dios desechó a Saúl como rey en una decisión definitiva e irrevocable, pero a Samuel le costó aceptarla aún sabiendo lo malvado que era Saúl, porque estaba estrechamente asociado con él y ahora lloraba al ver sus ideales despedazados y defraudados. Creo que muchos de nosotros hemos pasado por algo similar. Los hombres y mujeres de Dios aprendemos de esta historia bíblica dos importantes lecciones: La primera es que debemos estar bien claros que un gobernante que, lejos de pedir perdón por el dolor causado al pueblo por sus órganos de represión, lleno de soberbia calla y amenaza, ha sido desechado por Dios. Y la segunda es que a pesar de nuestros romanticismos revolucionarios de épocas idas, nuestra lealtad, fidelidad, obediencia y sometimiento total es a Dios, solamente a él. ¿Que si lo supiera Saul o el gobernante que admires te mataría? Si, eso está dentro del riesgo y el precio de la obediencia a Dios.
Hno. Martin Somarriba Mejía
1 Mayo 2018

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