SI ALGUNO TIENE OIDO, OIGA


“Después vi otra bestia que subía de la tierra; y tenía dos cuernos semejantes a los de un cordero, pero hablaba como dragón.” (Apocalipsis 13:11)

El libro de Apocalipsis fue escrito a los cristianos que vivían en siete ciudades en la provincia romana de Asia sometidos a persecuciones violentas motivadas por los cultos idolátricos al emperador romano, religiones corrompidas que promovían este tipo de idolatría que es abominable ante Dios, situaciones que ponían en riesgo la fe de los creyentes. Para fortalecer su fe Juan les escribe este libro en claves, con cuantiosas figuras y personajes que, obviamente, las personas a quienes fue escrito entendieron el significado de todas ellas. Entre las entidades que Juan menciona están un par de bestias (capítulo 13), figuras monstruosas, con las que caricaturiza a los poderes políticos y religiosos de su tiempo confabulados como una fuerza diabólica, que constituyen una seria amenaza para el creyente. Hay muchos detalles que bien se pueden considerar sobre la apariencia y actuar de estas bestias, pero hoy me detengo en uno que es muy revelador en la segunda bestia. Hablando de su apariencia dice Juan que “tenía dos cuernos semejantes a los de un cordero, pero hablaba como dragón”. Esto nos habla de la naturaleza falsa de este personaje. Aparenta mansedumbre, pero en realidad esconde sus verdaderas intenciones. Una cosa es lo que dice y otra es la que hace. Seguramente, a los contemporáneos de Juan, en la retórica propagandística se les hablaba de amor, de paz, de armonía, de reconciliación, pero encarcelaba, reprimía y hasta asesinaba a quienes les adversaban. Pero Juan enfrentó, denunció y advirtió a sus hermanos respecto de la bestia. Guardando el tiempo y las distancias, la bestia sigue usando su misma estrategia de hipocresía y engaño. Sigue mostrando sus cuernos de cordero pero hablando como dragón, hablando de paz pero encarcelando, reprimiendo y hasta quitando vidas. Quien públicamente asegura promover una cosa pero en cuestión de horas manda a hacer lo contrario actúa como esta bestia apocalíptica, y al igual que Juan hay que denunciarla.. Y como Juan también decía : “si alguno tiene oído, oiga.”
Hno. Martin Somarriba Mejía, Pastor Bautista
10 de Mayo 2018

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