NI SU CONSEJO, NI SU CAMINO, NI SUS ESCARNIOS
"Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, Ni estuvo en camino de pecadores, Ni en silla de escarnecedores se ha sentado;" (Salmos 1:1 RV60) La Biblia es un libro lleno de bendiciones. Estas bendiciones no son más que los mejores deseos de dicha de parte de Dios para todo ser humano. Pero esa dicha, esa felicidad, ese bienestar que Dios desea para nosotros no es algo que se produzca de la nada como por arte de magia, sino que cada quien tiene que procurársela apropiándose de los consejos que Dios le proporciona para conducirse entre sus congéneres. En este versículo del salmo 1 menciona tres calificativos que en realidad aluden a un solo tipo de personas cuyos ámbitos debemos evitar para que la dicha de Dios sea efectiva en nuestra vida: "malos, pecadores y escarnecedores". A estos los encontramos en abundancia en nuestros días por doquier en organizaciones de toda naturaleza y ya no digamos en las estructuras de gobiernos donde se vuelven altamen...